martes, 16 de enero de 2024

Mc 6,1b

 Fue a su tierra, seguido de sus discípulos.

Aunque Mc ha mencionado antes la aldea de Nazaret como lugar de origen de Jesús (1,9), aquí no la nombra, sino que utiliza la expresión más vaga <<su tierra>> o <<su patria>>, que permite una ampliación de sentido. De este modo, la expresión pasa a designar un ámbito más vasto, el que contiene el entramado de relaciones sociales, familiares y étnicas que ha constituido el ambiente donde se ha desarrollado la vida y actividad de Jesús. Así, con la expresión <<su tierra>> sintetiza Mc la región de Galilea. <<Ir a su tierra>> significa, pues, que Jesús, por propia iniciativa (al contrario que en 5,22s.25ss), va a tomar contacto con ciertos círculos de esa región.

En el texto griego se  usa el presente histórico (lit.: <<va a su tierra, y lo siguen sus discípulos>>), indicio de que lo que va a describirse en la perícopa, el fracaso de Jesús con los fieles de la institución religiosa judía, continúa para sus seguidores en la época del evangelista.

Jesús ha terminado su labor en Galilea: después de su proclama inicial sobre la cercanía del reinado de Dios (1,14-15) y de la invitación a Israel, concretada en la llamada de los primeros discípulos (1,16-21a), con su enseñanza en la sinagoga de Cafarnaún sacudió la inercia religiosa, ocasionando el descrédito de los maestros oficiales (1,22); ha abierto el Reino a los marginados por la religión judía (1,40-45), derribando la barrera de los puro e impuro y desafiando la doctrina oficial sobre el perdón de los pecados (2,5); ha anunciado una nueva alianza basada en la libertad y el amor (2,18-22); con peligro de su vida, se ha enfrentado al legalismo fariseo, urgiendo a los fieles de la sinagoga a emanciparse de él (2,23-3,7a); ante el rechazo institucional, ha fundado un Israel alternativo (3,13-19); no se ha arredrado ante el ataque de los letrados de Jerusalén (3,22-30); ha expuesto en parábolas el secreto del Reino, el amor universal de Dios, y ha ofrecido nueva vida a los oprimidos por la institución religiosa (5,21-24a.35-6,1). Ha propuesto por entero su alternativa de salvación para Israel.

Los oprimidos del pueblo han encontrado en él una esperanza; los excluidos y los marginados por el sistema religioso, que no reciben el influjo de los letrados, están con él. Queda el sector de los judíos practicantes, sometidos a la institución. Ahora va Jesús a exponerles todo su mensaje y programa, esperando que opten por él y abandonen el sistema que los priva de vida.

Va a <<su tierra>> seguido por sus discípulos, como fue la primera vez a Cafarnaún (1,21a); luego enseñará en la sinagoga, como en aquella ocasión (1,22), y también ahora los discípulos desaparecerán de la escena. Mc establece, pues, un estrecho paralelo entre este final de la actividad de Jesús con los fieles al sistema religioso y el inicio de ella. Su actividad en la sinagoga empezó con optimismo; va a cerrarse con un fracaso rotundo.

Desde la llamada inicial de las dos parejas de hermanos (1,16-21a) es la primera vez que se dice que sus discípulos siguen a Jesús. En aquella ocasión, el seguimiento no implicaba que hubiesen comprendido el sentido de la invitación de Jesús a la pesca de hombres. Tampoco en ésta el hecho de seguirlo implica sin más que estén plenamente con Jesús (3,14), demuestra sólo que ven en él su líder indiscutible.

De hecho, el grupo no ha asimilado el mensaje universalista expuesto en las parábolas (4,34), como lo ha demostrado el episodio de la tempestad (4,35-5,1). Han dado la adhesión a la persona de Jesús, pero aún no a su mensaje.

LA BIBLIA

domingo, 14 de enero de 2024

Mc 5,35 -- 6,1a

Mc 5,35

Mc 5,36

Mc 5,37

Mc 5,38

Mc 5,39-40a

Mc 5,40b

Mc 5,41

Mc 5,42

Mc 5,43

Mc 6,1a

No hay situación desesperada para la fe. La muerte significa que este pueblo sometido a la institución, al abandonarla por no poder sufrir más su opresión, queda sin alternativa, sin acceso a Dios y excluido de su sociedad (cf. 6,34). Jesús le ofrece la alternativa que necesita (35-36). Los tres discípulos que forman el primer grupo de la lista de los Doce, los más recalcitrantes (cf. 3,16s) (37). Las designaciones de la niña van cambiando: en boca de Jairo, mi hijita, dependencia y cariño (23); los emisarios, tu hija, dependencia (35); Jesús, la chiquilla, pequeñez, pero no dependencia (40.41), y muchacha (casadera), independencia, porvenir fecundo (41.42); Jesús, que le da vida y fecundidad, es «el Esposo» (2,19). La orden que nadie se entere, imposible a nivel histórico, muestra el sentido teológico de la perícopa. La inmadurez de este' pueblo hace que no pueda enfrentarse aún con las consecuencias de la adhesión pública a Jesús, tiene que crecer (que se le diera de comer).

Mc 6,1a

 Y salió de aquel lugar.

Mc no menciona el nombre del lugar donde ha actuado Jesús. Como en la introducción al tríptico (5,21), esto significa que las situaciones descritas en él y las respuestas que da Jesús a ellas son válidas para toda Galilea y, por extensión, para todo el país judío.

LA BIBLIA

Mc 5,43

 Les advirtió con insistencia que nadie se enterase y encargó que se le diera de comer.

Considerada desde el punto de vista histórico, la encarecida recomendación de Jesús (<<les advirtió con insistencia que nadie se enterase>>) es inexplicable. No habría sido posible ocultar la vuelta a la vida de la hija de un personaje de todos conocido después que su muerte había sido patente y había provocado un duelo público. La magnitud de esta incongruencia narrativa fuerza a concluir que el evangelista pretende obligar al lector a interpretar el episodio en una clave que sobrepasa el sentido literal e histórico. Es el clímax de la serie de indicios que ha ido sembrando a lo largo del texto para dar a entender el sentido profundo de su relato.

Para interpretar esta advertencia hay que ponerla en relación con la siguiente: <<y les encargó que se le diera de comer>>. La vida obtenida necesita crecer, y <<comer>> es la condición para ello. A lo largo de toda la narración, la niña ha sido designada con diminutivos (5,23: <<hijita>>; 5,39.40.41: <<chiquilla>>; 5,41.42: <<muchacha>>; en griego, <<muchachita>>, <<mocita>>). Contrasta esta figura infantil con la adulta de la mujer con flujos (5,25), que podía decidir por sí misma. La niña aparece como una menor, figura del pueblo dominado por una institución que ha impedido su desarrollo.

Como le dice Jesús, la niña se levanta ella sola, pero además se pone a caminar. Al igual que en el caso del paralítico (2,10), esto significa que ahora es dueña de su vida y de su itinerario. Los padres la habían acercado a Jesús, pero ella toma en su mano la vida que ha recibido.

Pero este pueblo está infantilizado e inmaduro (<<chiquilla>>) y, si se hiciera pública su adhesión a Jesús, no podría resistir la oposición del sistema judío; de ahí el secreto. Es el caso contrario de la mujer con flujos: los marginados querían mantener en secreto su adhesión a Jesús, pero él los obliga a manifestarla; por no haber estado sometidos a la institución han madurado lo suficiente (mujer adulta) para poder afrontar las consecuencias de su decisión. La niña, en cambio, ha de crecer y desarrollarse, lo que hasta ahora le han impedido; solamente entonces podrá manifestar abiertamente su ruptura con las instituciones del pasado y su adhesión a Jesús, y será capaz de afrontar las consecuencias de su opción. Esta nota del evangelista muestra su realismo.

Se entiende la razón de que la edad de la niña se mencione antes de los encargos de Jesús. La muchacha/pueblo infantil aún ha de madurar para llegar a ser mujer/pueblo adulto. El don del Espíritu no suple la falta de desarrollo humano.


LA BIBLIA

Mc 5,42

 Inmediatamente se puso en pie la muchacha y echó a andar (tenía doce años). Se quedaron viendo visiones.

El efecto de la orden de Jesús es inmediato. <<Andar>> es la demostración de la vida y fuerza comunicadas. La conexión entre la orden de Jesús y el andar de la muchacha recuerda de nuevo la escena del paralítico (2,10.11: <<a ti te digo: Levántate ... y echa a andar>>). La identidad de orden (<<a ti te digo: Levántate>>) y de efecto (<<echa a andar>>) indica que la acción de Jesús es la misma en los dos casos. Igual que lo anunció para los paganos (el paralítico), Jesús da vida a este pueblo comunicándole el Espíritu (cf. 1,8: <<él os bautizará con Espíritu Santo>>).

En un paréntesis, Mc informa de la edad de la niña. <<Doce años>> era la edad para los esponsales de una joven. Continúa el simbolismo nupcial. Al mismo tiempo, sin embargo, como en el caso de la mujer con flujos (5,25: <<Llevaba doce años con un flujo de sangre>>), el número alude al pueblo de Israel.

Volviendo al sentido profundo del texto, la muerte de la niña significa que este sector del pueblo, por la opresión que sobre él ejerce la institución religiosa, queda reducido a un estado equiparable a la muerte, carente de la mínima vitalidad y de toda capacidad de reacción. La sinagoga, como institución religiosa, no sólo impide el desarrollo humano (cf. 3,1-7a: hombre del brazo atrofiado), sino que destruye a la persona de modo irreversible.

Jesús no se desentiende de este pueblo, quiere acercarse a él para sacarlo de su estado de muerte y ofrecerle vida. La figura del Novio/Esposo, que Jesús representa en este episodio (cf. 2,19), significa que la salvación para este pueblo que muere no está en volver a la alianza antigua, sino en entrar en la nueva, fundada en la adhesión a Jesús. La nueva alianza es la formulación para Israel del reino de Dios, integrándose en la extensión universal de este reino, que abarca también a los paganos.

La reacción de los presentes coincide con la de la multitud judía que presenció la curación del paralítico (2,12: <<todos se quedaron atónitos>>), pero más intensa aún (<<se quedaron viendo visiones>>). Dado que la vida comunicada, el Espíritu, es la misma en ambos casos, tiene que haber un motivo adicional que cause el mayor grado de sorpresa. Se trata, sin duda, de la consecuencia que comporta para los judíos el reinado de Dios: el fin de la antigua alianza. No podían imaginarse la posibilidad de la vida fuera de las antiguas instituciones ni que tuvieran que salir de ellas para entrar en una alianza nueva; el asombro refleja lo inesperado de la abolición de la antigua.

LA BIBLIA

Mc 5,41

 Cogió a la chiquilla de la mano y le dijo: <<Talitha, qum>> (que significa: <<Muchacha, a ti te digo, levántate>>).

Como en el caso de la suegra de Pedro (1,31), Jesús coge a la niña de la mano; este gesto, que se menciona solamente cuando los individuos pertenecen al pueblo judío (1,31; 5,41; 9,27), puede indicar que el episodio refleja una actividad histórica de Jesús.

Jairo le había pedido que aplicase la mano a su hija enferma (5,23). Ahora toca a la muerta, contra la severa prohibición de la Ley (Nm 19,11.13: <<El que toque un muerto, un cadáver humano, y no se purifique, contamina la morada del Señor y será excluido de Israel>>). Como en el caso del leproso (1,40) y el de la mujer con flujos (5,27), Jesús no respeta la Ley de lo impuro, que, apelando a una supuesta voluntad divina, le habría impedido dar vida a ese pueblo. Para Jesús, esas prohibiciones no sólo no tienen validez, sino que son contrarias al designio de Dios. El único criterio para juzgare de lo bueno y lo malo es el bien del hombre (3,4).

La acción va acompañada de la palabra. Cuando Mc pone en boca de Jesús palabras en arameo (aquí, Talitha, qum) quiere decir que el personaje, circunstancia o lugar a que se refieren pertenece o tiene relación con el pueblo judío. Esto confirma el carácter representativo de la niña, figura del pueblo integrado en la institución religiosa.

Mc traduce, ampliándolas (<<a ti te digo>>), las palabras arameas. Para designar a la niña, Jesús ya no utiliza el término <<chiquilla>> (v. 39); la llama <<muchacha>>, es decir, jovencita casadera, designación que anuncia vida y fecundidad.

Es el momento de comparar las diferentes denominaciones utilizadas en este episodio para designar a la niña. Jairo la llama <<mi hijita>> (5,23), indicando posesión y ternura, minoría de edad y dependencia; los emisarios la llaman <<tu hija>> (v. 35), subrayando la posesión y dependencia; Jesús la llama <<chiquilla>> (vv. 39.40.41), señalando su condición de menor, pero eliminando la idea de posesión y dependencia; por último, la llama <<muchacha>> (vv. 41.42), que designa a una joven núbil, apta para el matrimonio (Est 2,2.7; Tob 6,12), y que, en consecuencia, va a hacerse independiente de sus padres.

<<Hija>>, <<hijita>> hacen referencia a una condición presente basada en un hecho pasado (la generación, el origen); <<chiquilla>>, sólo a una condición presente; <<muchacha>>, a una condición futura (el matrimonio). Con estas figuras expone Mc que la acción de Jesús libera de la dependencia y tutela de los dirigentes a los israelitas que, mediante ella, han sido mantenidos en la minoría de edad. Les abre un nuevo horizonte de vida autónoma y fecunda.

Las palabras de Jesús (<<a ti te digo>>) denotan su autoridad; el contacto físico transmite su fuerza (cf. 5,30). A la suegra de Pedro la levantó él (1,31). Aquí, como en el caso del paralítico (2,11), la niña debe levantarse por sí misma; se le ha comunicado una vida que la capacita para obrar por propia iniciativa. Ésta fue la petición de Jairo: <<para que se salve y viva>> (5,23); Jesús la ha realizado.

LA BIBLIA

Mc 5,40b

 Pero él, después de echarlos fuera a todos, se llevó consigo al padre de la chiquilla, a la madre y a los que habían ido con él y fue adonde estaba la chiquilla.

Ante la reacción de burla de la gente, Jesús actúa con autoridad. En la casa del jefe de sinagoga es él quien toma las decisiones. Expulsa sin más a los que hacían duelo y designa a los que han de presenciar su encuentro con la niña. No va a actuar en un ambiente de incredulidad hostil.

Toma consigo al padre y a la madre de la niña y a los discípulos que habían ido con él. El antes denominado <<jefe de sinagoga>> pasa a ser <<padre>>: se cambia la función oficial por el hecho humano. Al estar unido con la <<madre>> no representa una figura de autoridad, sino de vida. La presencia de la <<madre>> indica también el sentido nupcial de la escena (Cant 3,4: <<en casa de mi madre>>); el padre y la madre han de entregar a la esposa. Los discípulos que  habían ido con Jesús son <<los amigos del esposo>> (2,19), que lo acompañan en la boda y hacen de testigos. Ya no se mencionan sus nombres, sólo importa la función que desempeñan.

La escena remite, pues, a 2,19, donde Jesús se presenta como el novio/esposo. Esto equivale a anunciar la instauración de una nueva alianza (cf. Jr 32/38,31), utilizando el simbolismo nupcial propio de los profetas en vez del jurídico establecido por el Pentateuco.

La nueva alianza no se hace con Dios, sino con Jesús, Hijo de Dios, su presencia en la tierra. El sentido nupcial de la escena significa que Jesús comunica nueva vida al pueblo, integrándolo en una nueva relación con él que equivale a la nueva relación con Dios. Es la relación de amor y fidelidad mutuos, simbolizada por el vínculo nupcial. Ésta es la alternativa que él propone, la única que puede dar vida al pueblo muerto.

Jesús no va a actuar en el ámbito de las antiguas instituciones ni de la Ley, ni va a revitalizar al pueblo dentro de ellas; va a comenzar la nueva comunidad humana, el reino de Dios, del cual el nuevo Israel forma parte, junto con los seguidores que no proceden de la institución judía (2,15 Lect.).

LA BIBLIA

APÉNDICES - MARCOS

El final abrupto de Mc y la omisión de toda aparición del Resucitado a sus discípulos dio pie, ya en el siglo II, a la adición de apéndices ...